Montblanc 4810 mi pequeño Everest parte 2

PARTE DOS         DE GOUTIER A LA CIMA Y VUELTA A CASA


P1000765 (3)    En el interior de la tienda y dentro del saco hace calor, sí calor. La temperatura exterior no es casi nada fría para lo que cabía esperar. Quizas 3 o 4 grados bajo cero como mucho. Con el saco a media cremallera abierta se está bien. Se oyen algunos crujidos provenientes del glaciar de vez en cuando.

A las doce!!! se levanta la expedición Polaca. Buff! qué palo. Justo había cogido el sueño!. Jaleo de preparativos. A la una salen. Vuelve el silencio, pero es ficticio, ahora de vez en cuando, van pasando las expediciones que han salido del refugio Goutier. Imposible dormir, parece como si pasaran por encima de mi cabeza, con el cras! cras! de los crampones i piolets. Tengo la cabañita justo al lado del camino.

P1000728    A las dos me suena el despertador. difícil pensar en levantarse. El cuerpo se resiste. Me invade el pensamiento que después del esfuerzo de ayer y el poco satisfactorio descanso, puede ser que tenga algún problema para progresar. Tengo por delante mil metros de desnivel. Aunque también pienso que no he notado ningún signo de mal de altura.

Me vienen a la cabeza muchos momentos intensos de preparación de esta aventura. Me digo que tengo que levantarme…por otro lado me siento muy cansado en estos momentos…me pasa por la cabeza recoger todo y bajar, que no podre subir. No se en que momento, con mucho esfuerzo salgo del saco y empiezo los preparativos. No se el punto exacto en el que decidí que iba a subir. Estaba en que si, que no, y al mismo tiempo me iba moviendo casi mecánicamente, siguiendo el rito de preparativos, ropa, desayuno…pero si no tengo gana de comer”…tengo que comer sin gana”. Que me llevo, que me dejo…que no me olvide nada!…

A todo esto, un desfile intermitente de cordadas avanzaban en una hilera de luces que se perdía en las lomas próximas. Las 03,00 h. Salgo ya hacia la cumbre. El pensamiento es que a ver como me encuentro y si veo que no” pues para abajo. Voy repasando mentalmente las técnicas de avance; la respiración, el paso que permita avanzar con regularidad y ritmo continuo, sin tener que hacer excesivas pausas…

He tenido mucha suerte de la bondad meteorológica en estos momentos de duda, que me ha facilitado muchísimo todas las labores, incluida la de tomar la decisión de probar a subir. De todas las caras amables del Montblanc, estoy viviendo la cara más amable y generosa sin duda. Es poco frecuente que se den todos los factores de bonanza climatológica juntos, incluso en verano. Son muchos, los compañeros que no consiguen hacer cima, o lo hacen en condiciones durísimas y de riesgo extremo.

Una idea de la sensación de temperatura, es que no llevo puesto el cortavientos de salida. Me he puesto sudando con el desayuno. A los 30 minutos de salir, me cruzo con un expedicionario solitario que baja…. Voy viendo unos séracs justo por encima de la ruta a no más de 50 metros, con la caída en línea hacia el camino. Hace poca gracia, sobre todo pensando en los deslizamientos de ayer.

La subida se hace dura hacia el Dome de Goutier en la parte final. Un zigzag en hielo duro, donde la huella casi no ha hecho senda. Avanzo forzando hasta pasar la amenaza de los séracs. Soporto aceptablemente el esfuerzo. Incluso voy alcanzando lentamente un grupo que llevo a 20 pasos.

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El collado del Dome de Goutier 4.300m. Las primeras claras del alba. Ya se adivina por donde saldrá el sol. Una bajada desde el collado del Dome de Goutier que se agradece, aunque haya que recuperarla posteriormente. Un llano de unos 200 metros, me lleva a los pies de la subida a el refugio vivac de Vaillot. Aquí cuesta coger otra vez el ritmo en la subida. En este punto hay grupos que me adelantan y al poco vuelvo a adelantarlos.

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El refugio Vaillot 4.360m.se me presenta como una sombra con los colores del alba como fondo. Único!. Mirando atrás, en la ladera hacia abajo y en la llanura inferior, una hilera de expedicionarios que con sus luces dibujan el camino. Mirando adelante, después de un pequeño llano, la pendiente se endurece, y se pierde en un escalón superior.

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La claridad ya se hace evidente y hay quienes avanzan con los frontales apagados disfrutando de los colores del alba y los contrastes que se producen. A lo lejos en el valle, la ciudad de Chamónix, sus calles y carreteras, iluminadas entre las brumas oscuras, parecen ríos de lava incandescente, Alucinante!. 06,40 h. Los primeros rayos de sol me bañan.

Por un agujero en un inmenso sérac se cuela el color del amanecer. La atmósfera toma un paisaje único. Por encima de mí ya se distingue la cresta de les Boses. La famosa cresta de Les Boses. Donde el cruce de los expedicionarios es muy delicado.

Voy avanzando a un ritmo que me permite no hacer pausas. A mi rebufo se ha colocado un Alpinista que parece ir también en solitario. El cansancio se hace llevadero, quizás porque el paisaje que me rodea por doquier me da alas. Por contra, hay quien lo pasa muy mal. Lo delata los vómitos esparcidos en algunos lugares. Tengo suerte, voy bien.

Sigo avanzando con precaución por la cresta. Los primeros que salieron, ahora están de vuelta y nos cruzamos en plena cresta. Hay que parar unos para que pasen otros. Imposible pasar dos a la vez. Los patios a derecha e izquierda son impresionantemente verticales y fondos. Sacar un pié de la senda marcada en la nieve, supone bajarlo 50 centímetros. Un pie dentro y uno fuera. La operación se repite muchas veces, pues ya regresan muchos.

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En un momento dado, me doy la vuelta y… Sorpresa! La gigantesca mole del Montblanc se refleja en una sombra fantástica!. Cordilleras, valles, neblinas y brumas, sirven de escenario donde se representa una de las obras más expectaculares y salvajes de los Alpes. La silueta piramidal del Montblanc proyectada sobre el paisaje. Es sobrecogedor. Perfecta y nítida la pirámide dibujada es algo especial, mágico. Lo había visto en fotos, pero no demuestra su grandeza, aquí en vivo es inmensa!, gigantesca!. increíble!. La recompensa es mayor al esfuerzo sin duda.

Vaya! Aquí estoy buscando las gafas!, me he dejado las gafas de sol en la cabañita!. Vaya tela, pienso. Ahora todavía no toca el sol, ya que avanzo por la cara oeste. Más adelante sera un problema. El dia se presenta de los claros, nítidos, sin una nube ni rastro. Avanzando por la cresta, me voy dando cuenta de que ya no queda más montaña. El sol está apunto de darme de lleno en la cara, asomando por la mismísima cima, cada vez más alto conforme asciendo.

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Saco la cámara y cojo las instantáneas de la llegada a la cima. A unos pocos metros ya se distinguen los Alpinistas que han llegado. La cima se extiende en una continuación de la cresta. Es algo más ancha y se alarga en un arco suave de unos 50 metros que al final desciende por la otra vertiente y hay que repartirse en longitut, ya que no se cabe, está abarrotao”. Estoy en la cima de el Montblanc!!! 4810m. vlcsnap-2015-01-29-22h55m55s248Lo primero hechar un vistazo a todo lo que me rodea. La emoción me invade. Tengo que moverme entre compañeros de cima para poder contemplar todo el paisaje. No pierdo mucho tiempo en deleitarme, la claridad es enorme y empieza a molestarme en los ojos más de la cuenta. Me preparo el Tótem” con el que quiero hacerme las fotos. Las banderitas, el banderín y las camisetas que me voy intercambiando con las dedicatorias. Pronto tengo que volver a ponerme el cortavientos y taparme los ojos con el pasamontañas de manera que vea lo suficiente para el descenso.

Más fotos y algunos videos y después de unos 20 minutos en la cima, me despido y empiezo el retorno. P1000819Ha sido un visto y no visto me digo. Me hubiera gustado estar más tiempo gozando de todo el espectáculo que se está regalando éste día de una visivilidad espléndida. Tanto y tanto tiempo de preparativos y viajes, para unos pocos minutos en la meta. Aunque la meta en realidad, dónde esta?, en la cima?. La meta quizás sea todo” en su conjunto. Todas las vivencias, experiencias, ilusiones compartidas, desde el sueño de ir”, a la realidad de conseguirlo. Empiezo la bajada alegremente, giro la cabeza, otra foto. Ahora llevo buen ritmo, paso adelante a varias personas, pero al poco rato el curioso” cansancio por la falta de oxigeno, me hace cambiar el ritmo.

Ya me falta agua, apuro el último trago. Resulta que fui precavido al coger el fogón para fundir nieve, pero además de la gafas, también me he dejado el cazo de calentar!!!. Pues nada, a bajar y a ver qué. En el refugio de Vaillot hago un descanso. Me asomo a un WC público junto al refugio, y está realmente impracticable del todo, todo. Durante el descenso la molestia en los ojos va en aumento. El reflejo de la luz en la nieve es intensísimo. Esto me lleva a preguntar a alguien que me encuentro de bajada por si lleva gafas de recambio, y sí, un amable Francés, me deja unas gafas de ventisca que lleva. EL usa unas más ventiladas ahora dada la calor que hace. Al poco rato de llevarlas, se empañan del sudor, imposible llevarlas, me pican los ojos entre el sudor y la irritación, no puedo llevarlas. Se lo agradezco y las devuelvo.

No puedo disfrutar de las vistas todo lo que quisiera. P1000836Llevo el pasamontañas cerrado y solo queda una rendija que me deja ver justo lo que voy pisando. Pero no me quejo, después de todo estoy contentísimo. Estoy aquí y todo va fantástico. He tenido suerte, mucha suerte con la meteo. Es frecuente que muchos expedicionarios tengan que regresar sin poder hacer cima, o hacerla en condiciones durísimas y peligrosas con cambios de tiempo repentinos y-o ventiscas etc.

Ya estoy bajando por la ladera del Dome de Goutier. Las tiendas se distinguen. Dos lomas más y ya estoy en mi cabañita. El físico bien, los ojos ligeramente picantes y tengo una sed que pa qué!. Me pongo a fundir nieve y tomo una superinfusión de te verde azucarado. A todo esto ya tumbado descansando, el viento se hace presente de vez en cuando. Algunas ráfagas más intensas mueven la lona con energía. El cambio de tiempo es evidente. No tengo ganas de recoger ni de moverme, pero una noche allí con ese viento empeorando, puede ser crítica. después de una hora decido recoger. La predicción ya anunciaba el cambio para el lunes, pero hoy domingo ya entra. La pareja de Españoles que acampa al lado también recogen. Pero se van al refugio a pasar la noche. No se ven con fuerza para bajar.     Después de recoger y engordar el mochilón de nuevo, me dirijo a la terraza del refugio. Allí compro una botella de agua, 5 euros. Me como un fuet buenísimo con el pan que me queda y dulce de membrillo de postre. Chapeau”. En la terrazita no toca el aire, el sol de cara y viendo como unas hurracas negras juegan con el aire, levantándose y parándose a placer en los remolinos de viento que surcan las laderas y paredes de las inmediaciones del refugio. Bueno, manos a la obra!. Me cargo el mochilón y para abajo!. Me planteo una bajada sin miedo pero sin pausa. Pasando a compañeros de montaña en subida y otros en bajada. Cuanto más abajo, parece que voy mejor.

Me sorprende la columna de Polacos en el paso de la bolera”, haciendo del paso un drama total!. No cae nada. Las mismas condiciones de la subida. Hay una cola para pasar de unas 10 personas y van de uno en uno. Fuí un poco más abajo, donde está el paso del cable, donde no hay nadie. Me desato en el último tramo y lo disfruto bajando a saltos por una ladera de piedra suelta que llega hasta la explanada inferior. Me recuerda la bajada del Pedraforca. Y ya estoy en el semillano de Tete Rouge!. Uf! he bajado la pared en una hora y poco!. Ahora sí tengo claro que llegaré a coger el último tranvía, aunque tengo que parar a quitarme el arnés y algo de abrigo.

Hace una calor agobiante, pero no me quito más equipo para no llevar más peso en la espalda. Enseguida continuo con el descenso a paso ligero. El último tranvía sale a las 18.30 y son las 17,00 y voy por la cabaña de Rogne. P1000848Solo me paro unos instantes para hacer unas fotos a una gran cabra de cuernos enormes. Las piernas ya se están agotando.

Ya no tengo líquido. Cerca de Nido de Aguila… Catapún!!! Morrazo al suelo y el mochilón aplastándome. Por suerte no me hice nada, pero las piernas ya no aguantan. El último tramo desde Nido de Aguila, (donde debería haber cogido el tranvía si no fuera por las obras) hasta la estación de col du Mont Lachat, se hace infinito. después del paso de los túneles, y con la estación siempre a la vista en una larga curva en descenso por las piedras y traviesas… infinito, interminable la marcha a trompicones, con las piernas tiesas.

Por fin, ya en la estación!!!.P1000850 Estoy rendido, acabado, seco… ya te vale!!!, me digo tirándome en el andén y quitándome el pesado mochilón. Todo está repleto de Alpinistas y turistas. Por una ventanilla de la estación, se venden bebidas y pica-picas y hay una terraza con mesas todas ocupadas. Me acabo de quitar parte del equipo y me voy a buscar algo de líquido. Una sencilla y carísima fanta de naranja me valen para reponerme y brindar por el éxito. Todo ha salido bien. Que descanso. Que alegría. Me abrazaría a cualquiera para celebrarlo, pero no se si lo entenderían.

En el recorrido de regreso en el tranvía, comentaba con compañeros españoles, las aventuras y desventuras en el Montblanc y otras montañas. Es evidente que cada uno tiene su Montblanc, su pequeño Everest. No creo en un Dios concreto, pero Algo sí que hay. Y ese Algo estuvo allí. Sin duda. Todos los expedicionarios que esos dos dias estuvimos en el Montblanc, tuvimos su compañía. Gracias por estar ahí. Dedico especialmente este Montblanc, a mis Papis, mi Piedi, mi Ñita y todos mis queridos. Ellos estaban allí conmigo. Fin Montblanc

Juan A.

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