MASTERS DE LA MONTAÑA

 

Un día un buen amigo me comentaba, referente a la rapidez de los éxitos en la montaña y a la soledad del montañero….

Como él me decía, vive en un territorio de llanos y que todo lo mas que conoce de la montaña, son alguna loma por los alrrededores.

Entonces me encontré con sus palabras divagando en mi cabeza. Exito rápido en la montaña? soledad del montañero?

Es posible que ese pensamiento aflore después de ver noticias como que, tal montañero ha tenido éxito al llegar a tal cima, o que si hace los catorce ochomiles….pero qué hay detrás de todo eso? eso es posible en solitario? rotundamente no.

Nadie ha aprendido en la montaña en solitario, por mas que se esfuerce en decirlo, eso seria falso totalmente.

Se puede decir que vas de excursión solo a alguna cima de vez en cuando porque te gusta, como puede ser mi caso por ejemplo. Pero no son los retos excepcionales de Himalayas ni Andes ni Alpes, ni cimas que requieren de mucha técnica y material y que son extremadamente expuestas, ni grandes paredes y que necesariamente has de compartir por seguridad, por dificultad, por longitud en tiempo y-o distancia, por la logística que te requiera arrastrar cientos de kilos de material por poner ejemplos evidentes.

Si hay algo que cultiva la montaña, más que la compañía, es el compañerismo, cultiva la conexión entre personas, y aún más, la amistad. Se comparte el amor a la naturaleza salvaje, ya sean montañas o valles. Se convive y se comparte el trabajo, y también los momentos mágicos de placer indescriptible de conseguir una meta, sea una cima o no. Incluso no llegar a una cima puede ser un gran éxito compartiendo aventuras y adrenalina.

Por supuesto que hay momentos para todo y siempre hay quien pretende llegar a la cima en solitario, pero en realidad pocas veces sucede así estríctamente.

Por ejemplo, alguien puede haber pretendido subir un ochomil en solitario? Sí pretenderlo puede, pero la realidad es que ha necesitado la ayuda de portadores de material y Sherpas hasta cierto punto donde esta persona ha creído necesario. Donde en ese punto le han estado cocinando y preparado el asentamiento, donde han estado en contacto con ‘el solitario’ por radio y con seguimiento GPS. Y aún ha estado ayudado por instalaciones de cuerdas que han hecho sus Sherpas o dejado otras expediciones, e incluso las tiendas y materiales de supervivencia en los sucesivos campos de altura que le han ido instalado algunos de sus compañeros de altura para tener éxito en su aventura posterior en ‘solitario’…… oiga, con perdón, eso no es estar solo, ni haber conseguido una montaña en solitario.

Tres cuartos de lo mismo para quien sube una súper-pared escalando en solitario…..rodeado de radios y de todo el material de escalada y logística que le han ayudado a portear hasta la base de la pared como mínimo

Pero bueno! un momento! Todo eso está muy bien!!! ya me gustaría a mi poder permitírme algun día hazañas así!!. Sería una gozada total, lo más de lo más para mí……pero eso no es en solitario, no se le puede llamar estar solo en la montaña, ni haberla conseguido únicamente con méritos propios, ni haber aprendido las técnicas de montaña solo. Sí que se pueden conseguir algunas metas puntuales buscando más la individualidad.

Y ahora yo me pregunto…

¿Se puede comparar el tiempo que cuesta la más larga de las carreras universitarias, y todos sus másteres complementarios, con el tiempo que se tarda en llegar a la máxima expresión de la montaña, el Himalayismo en todas sus cimas y especialidades?

Todos empezamos a estudiar de muy muy pequeños, tanto universitarios como montañeros, y se pasa así una primera época hasta acabar los estudios obligatorios. Durante este tiempo es bastante normal haber tenido las primeras experiencias en el campo y la montaña. Y si se ha ido haciendo asíduamente como modo de vida o de pasar el tiempo libre, las posibilidades de tener ya dentro el gusanillo del gusto por la montaña, son muy altas…

…y llega un momento en la vida de algunas personas, que llevados por ese gusanillo que se les ha ido despertando con cada salida, se encuentran buscando nuevos límites y nuevas metas, sin haber un porqué concreto, y que les va obligando a aprender técnicas nuevas, para poder llegar a la cima o cumplir con el objetivo. Al monte sencillo incluso en verano se va de vacaciones, y no hay que pensar en mucho más que una botella de agua y algún manjar. A montañas de cierta elevación o dificultad se requiere muchos años de aprendizaje y mucha experiencia para ir y poder volver para seguir contándolo.

Algunos seguirán los estudios hasta llegar a sus másteres universitarios, combinándolos con su afición a la montaña, y perfeccionando y practicando las distintas especialidades, para llegar a conseguir los retos más difíciles y complicados en las cumbres del Himalaya. Y no es solo en las grandes altitudes donde se tendrán que emplear con toda la experiencia y desplegar toda la técnica. El grado de dificultad y uso de técnicas depende de otros muchos parámetros como longitud, verticalidad, exposición a fenómenos naturales, el tipo de terreno nieve, hielo, roca, desiertos…

Así como se cree en la ciencia médica, yo creo en la ciencia de la montaña.

No hace falta ir muy atrás en el tiempo para saber que hay enfermedades que hoy se curan y hace menos de cien años eran incurables. Así tampoco hace falta ir muy atrás para ver cimas inconquistables y que ahora se hacen y se repiten y se baten récords y ‘casi también las puede subir pagando quien quiera’, gracias a la dedicación profesional de grandes alpinistas e Himalayistas, junto al avance técnico en ciencia física y material y equipo personal de progresión, que posibilitan junto a una muy buena forma física y cierta experiencia, intentar conseguir cumbres míticas. La ciencia de la montaña ha avanzado a unos límites con materiales y conocimientos de la resistencia humana, que ya nadie en círculos montañeros habla de imposibles. Así mismo en la ciencia médica ya nadie habla de imposibles, todo se investiga y se acabará paliando y curando. El oxígeno tan vital en las primeras ascensiones a las más altas cumbres del Himalaya, ya no es imprescindible gracias a las nuevas condiciones impuestas por las nuevas tecnologías, materiales y preparación física, que incluyen el perfeccionamiento de la alimentación personal. Las nuevas técnicas de preparados energéticos y alimenticios facilitan mucho la logística en la progresión. Hay unos perfeccionados y muy bien estudiados métodos de aclimatación del cuerpo humano a las alturas extremas. Los materiales son superligeros ya sea cuerdas, clavos de hielo de nieve, mosquetones, grampones, piolets, y mucho aparataje de progresión para las cuerdas que requiere mucha experiencia y mucha práctica para manejar con soltura y seguridad. Las tiendas de campaña son ligeras y bien estudiadas para resistir temporales y los sacos de dormir permiten estar confortable a más de 25 grados bajo cero.

Todo eso no se aprende en ‘dos tardes’. Son muchos años de práctica y estudio de su manejo. Desde los materiales básicos para hacer un ‘tresmil facilito’, a toda la logística ingente necesaria por la complejidad de una pared de roca y hielo con el añadido de dificultad por la altura, las temperaturas extremas y fenómenos adversos o el tiempo de permanencia. Especialidades de todo tipo, como orientación, medicina de montaña, salvamento, supervivencia etc… son másteres que hay que ir superando. Con todo y así no hay nada garantizado en la montaña, por supuesto el éxito tampoco. En medios extremos 2 y 2 no son ni 4 ni 22. En estos medios, lo más parecido a las matemáticas, puede ser los grados de inclinación en una pared o los grados bajo cero que habrá que resistir en un momento dado.

Aún pensando en prever todos los riesgos, éstos son incontrolables 100×100. Desgraciadamente ocurren accidentes en la montaña. Son tantos y tan sutiles a veces los factores que desembocan en un desastre. Un alud de nieve es una causa fácilmente explicable y relativamente frecuente. Pero en esos medios de supervivencia tan extrema, el fallo del más mínimo detalle puede acabar trágicamente, porque ya con todos los detalles encarrilados resulta extremadamente complicado llegar al éxito.

El riesgo se asume. Está ahí en algún momento en algún lugar. Así como un médico cirujano asume que es capaz de realizar la operación más complicada y salir con éxito y cree en su oficio, el montañero cree en sus posibilidades y su experiencia y en su amor por lo que hace, aunque los dos también saben que en cualquier momento puede surgir una complicación. El montañero se juega la vida propia por lo que mas desea, por su montaña, por su meta, y lo sufre y lo disfruta sin duda.

Se sobrevive a travesías por los polos también, simulando los antiguos exploradores, pero además se hace en solitario!!! Impensable para aquellos famosos y valerosos descubridores que iban pertrechados con rústicas ropas y casi cavernícolas equipos, cargados con ingentes cantidades de kilos de carne y comida y equipos de pesadas cuerdas y botas, en comparación con los posibles actuales dotados de modernos GPS, radiobalizas de emergencia, con navegación milimétrica aún en las peores condiciones de visibilidad, ligerísimos preparados energéticos y alimenticios y equipos de ropa textil súper-técnica y ligera a su vez. Porque entre otros, un aspecto siempre muy importante en estas especialidades, siempre el peso. El bajo peso que arrastrar o que llevar en la espalda, y que permita sobrevivir para acabar con éxito el reto.

Al igual que en otras profesiones, derivadas de un gran tiempo de dedicación a los estudios, quien dedica su vida a la montaña extrema en cualquiera de sus especialidades, o quien las domina todas, ha debido pasar por muchas etapas y muchos años de estudios especializados y prácticas y más prácticas y aprendiendo de la experiencia ajena y propia. La montaña exige una constante evolución, estudio y actualización de la técnica y materiales y sistemas de progresión nuevos o renovados y que se van descubriendo. Ya sea por facilitar el trabajo, o por aligerarlo o por asegurarlo. En muchas ocasiones se dan todas las circunstancias en una, con la aplicación de materiales muy especializados en la fabricación de cuerdas por ejemplo, uno de los elementos más comunes e indispensables y que más apoyo a la seguridad ofrecen.

La montaña es el lugar para el compañerismo de la amistad y el amor. Para ir con ella a sus límites y tener éxito, hay que aprender a sobrepasar los límites propios, y eso lleva mucho tiempo, mucho sacrificio, mucha compañía y mucho amor por ella.

Juan A.

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